Día mundial de la seguridad del paciente ¿Cuestión de algunos o de todos?

Columna de opinión escrita por la académica del Instituto de Enfermería Vinka Yusef.

17 de septiembre, fecha establecida en 2019 para conmemorar el día mundial de la seguridad del paciente, como forma de reconocerla como una prioridad a nivel mundial. La iniciativa respaldada por la OMS y sus estados miembros tiene como objetivo “aumentar la conciencia y participación pública en la seguridad de la atención en salud y promover acciones mundiales para mejorarla y evitar daños a los pacientes, ampliando los conocimientos y fomentando la solidaridad”.

La difusión de instancias como esta se hace cada vez más necesaria en todos los sectores de la sociedad pues, siendo un asunto de salud pública y de interés global, se hace imprescindible la reflexión sobre el aporte de la humanidad para con los más expuestos y los que necesitan cuidados.

Igual de interesante y pertinente se vuelve entonces, el analizar la seguridad de aquellos que se encuentran brindando la atención en salud, tema que ha sido destacado por organismos mundiales, más aún cuando el mundo se encuentra atravesando por una realidad sanitaria que ha puesto a prueba al sistema y expuesto al riesgo a la población general, incluyendo a los que laboran en la prevención, atención y recuperación de la salud de las personas, convirtiéndose en una prioridad pues, trabajar para y por la seguridad del personal de salud, influye y trasciende de manera positiva e importante en la seguridad de los pacientes y por ende en la propia.

Entonces, ¿cuál es el rol de cada integrante de la sociedad y cómo contribuimos en fomentar una atención sanitaria segura y libre de riesgo para todos?, es una interesante propuesta de análisis no solo para los actores que intervienen directamente en los procesos de atención y de enseñanza aprendizaje en las disciplinas de las ciencias de la salud, sino también para otras disciplinas y la población general, que son participe de estos procesos como proveedores, colaboradores o como usuarios.

La responsabilidad sobre el cómo hacer cambios frente a conductas de riesgo es un llamado necesario a la sociedad, que debe hacerse parte con lo que a cada uno le corresponda, desde la impecabilidad y excelencia en la entrega de cuidados, a la responsabilidad que le compete al usuario en términos de obediencia frente a las normas establecidas que buscan mantenernos a todos a salvo, hecho que cobra gran relevancia en tiempos de pandemia.

La máxima de “primero no hacer daño” debe ser un objetivo a nivel social y global, la humanidad debe tomar conciencia y trabajar en conjunto para que la seguridad del paciente y de las personas sea una realidad para todos y facilitada por todos, generando cambios que nos lleven a sentirnos a salvo, pues el deseo de seguridad no es solo relativo al área de la atención sanitaria, sino es cuestión de todos.

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