En dos sesiones se profundizó en ¿Cómo defusionarnos de nuestros pensamientos problemáticos?

En el marco del taller Mindfulness y Compasión, junto al invitado Carlos Schmidt, Psicólogo, que se encuentra cursando el Doctorado en Cerebro, Cognición y Conducta en la Universidad de Barcelona.

Como es habitual, cada encuentro parte con una meditación de bienvenida y la pregunta ¿Cómo vienes hoy?, dirigida por el Psiquiatra, Gerardo Rivera, académico del Instituto de Neurociencias Clínicas y del Instituto de Estudios Psicológicos UACh y profesional de CESAMCO AMULEN.

Desde Barcelona, el académico Carlos Schmidt, Psicólogo, Magister en Cognición y Comportamiento, quien se encuentra cursando el Doctorado en Cerebro, Cognición y Conducta en la Universidad de Barcelona, cuya línea de investigación está enfocada en estudiar la autolesión no suicida y su tratamiento mediante intervenciones basadas en Mindfulness, profundizó en las dos sesiones sobre los pensamientos problemáticos, afirmando que “la meditación puede ayudar en el proceso, puede ser beneficiosa en cuanto técnica, sino que también en la comprensión que voy obteniendo de lo que me pasa en la experiencia de meditar y eso puede contribuir al autoconocimiento, al bienestar, a sufrir menos, a tener una vida más plena, que valga la pena vivir.”

En la segunda sesión, invitó a las y los asistentes a hacer el ejercicio de relatar su experiencia respecto de la tarea dejada en el encuentro anterior, la cual, era que, durante la semana en momentos, observar los pensamientos, sobre todo de autocrítica.  O si se medita, observar lo que surge en la mente, ver que surge en la conciencia y experimentar qué ocurre ahí.

A continuación, el diálogo se centró en todos los pensamientos intrusivos, generalmente negativos que se presentan en la mente y qué estrategias ocupan cada uno de los participantes, para lograr la defusión de los pensamientos.

“Es interesante generar experiencia, de tener esta perspectiva, como alguien en tercera persona, o descentrarse. Los pensamientos surgen, pero esta vez tomo distancia, y si bien aparecen, puedo tomar distancia. Una metáfora me permite la defusión de pensamientos”, agregó Schmidt.

En este punto, el académico Rivera, explicó que “nuestro cerebro este hecho para sobrevivir, para adaptarnos a una situación. Nuestro sistema nervioso se conecta con pensamientos de amenaza, cuando estamos en situación que supone un riesgo, lo que llamamos cerebro complejo, al ser consciente, al darnos cuenta de esto, hace que yo pueda mirar la experiencia con otra perspectiva y ahí es donde aparece la compasión, que juega un gran rol.”

En este sentido, el Psicólogo Schmidt, indicó que  “para lidiar con los pensamientos autoevaluativos es importante identificarlos, porque los pensamientos no siempre se ajustan a los hechos, pero si yo no los cuestiono, mi cerebro interpreta como que son verdad. Yo puedo imaginar que tomo una coca cola y mi cerebro activa la misma zona que si me fuera a tomar una de verdad. Por eso es importante evaluarlos. Y sobre todo observar mis pensamientos en situaciones difíciles o frente a una emoción, que pueden ser de juicio hacia a mi o hacia el otro. Las emociones nos impulsan a una conducta en particular. La rabia, nos lleva a defendernos. La tristeza nos lleva a protegernos. Y así, emociones más negativas como la envidia, su función es mostrarme que el otro tiene algo que para mí es importante. Los celos surgen cuando el otro me puede quitar algo que para mí es valioso. Las emociones tienen una función evolutiva que me impulsa a algo. Si yo no me doy cuenta de esos pensamientos que surgen en torno a esa emoción me pueden llevar a responder de manera dañina en relación con el otro. Mirar mis pensamientos en vez de a través del pensamiento.”

Además, explicó sobre lenguaje descriptivo versus lenguaje evaluativo. “El lenguaje descriptivo es la experiencia directa. Lo que yo percibo de algo, como lo percibo, hay propiedades físicas y mentales de lo que puedo sentir. En cambio, el pensamiento evaluativo tiene que ver con las etiquetas, con verdaderas absolutas. Lo que añadimos a la percepción de las cosas es el pensamiento evaluativo. Entonces, es importante entrenarnos en el lenguaje descriptivo más que en el evaluativo. Cuando hacemos un juicio, el cerebro lo interpreta como una situación de si es buena o mala. Puedo tener una preferencia, por ejemplo, si digo a mí no me gustan los porotos, pero si digo, los porotos no se deberían comer, es tratar de ejercer una influencia, y eso es lo que se debería evitar.”

El profesional realizó una meditación guiada para poner en práctica lo conversado y luego se abrió un espacio de diálogo compartido, donde las y los asistentes compartieron varias experiencias de cómo el espacio los ha ayudado a aliviar estos pensamientos los pensamientos y emociones negativas.

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Publicado en: Noticias FAME