Áreas de Investigación

Instituto de Medicina

Unidad de Hematología

Área Linfomas:

La contaminación del aire, agua, suelo, alimentos, produce deterioro de la calidad de vida y mayor carga de enfermedades agudas y crónicas. La OMS señala que casi ¼ de la carga mundial de morbilidad se podría reducir mediante intervenciones de salud ambiental  y ocupacional. Según la OIT, mueren 185 millones de trabajadores/año producto de enfermedades laborales, principalmente cáncer.

Después de un aumento de Linfoma No Hodgkin (LNH) en Norteamérica y Europa en la segunda ½ del siglo XX, se ha estabilizado. Esta tendencia se asocia a la aplicación de fuertes regulaciones en los ‘70 y ‘80 para plaguicidas y contaminantes orgánicos (dioxinas), disminuyendo la polución. En Chile, las estadísticas de las últimas décadas, indican un aumento en la incidencia de LNH, y especialmente desde la región metropolitana al sur, territorio con mayor industrialización y actividad silvoagropecuaria, ambas asociadas a contaminación por dioxinas (DXs), no aplicándose una fuerte legislación.

Para proteger la salud de la población, mejorando condiciones ambientales, laborales y de seguridad e inocuidad de los alimentos (Objetivos Sanitarios 2011-2020), las autoridades requieren de información para poder tomar decisiones. Es necesario, conocer si existen relaciones entre pacientes con LNH, niveles séricos de dioxinas y factores sociodemográficos.

Área biotecnología sanguínea.

El desarrollo de un sustituto sanguíneo seguro (SS), ha sido el propósito de investigadores durante décadas, impulsado principalmente por las grandes pérdidas de vidas originadas por traumas cirugías, trasplantes; víctimas de accidentes, terrorismo, soldados heridos en conflictos bélicos, desastres naturales; sólo en los procesos de parto + de 600.000 mujeres mueren. Todos ellos requieren con urgencia de sangre para los procedimientos médicos críticos, su ausencia parcial o total tiene un solo resultado, la muerte. La transfusión de sangre es una de las urgencias médicas solicitadas con mayor frecuencia. Más de 70 millones de unidades de transfusión anual son llevadas a cabo en Norteamérica, Europa y Japón. Se espera que este valor se eleve a 93 millones de unidades hacia 2011. Más del 50% de ellas ocurren en pacientes mayores de 65 años. En los países mencionados se espera que este grupo de personas se doble en los próximos 30 años, debido al aumento de la población anciana. Existe una carencia de sangre estimada en más de 100 millones de Lt/año.

Durante los últimos 70 años, se han hecho intentos para desarrollar un SS o transportador de oxígeno que ayudaría a hacer frente al enorme déficit. Se han investigado hemoglobinas basadas en transporte de oxígeno (HBTO) de diversos orígenes. Lamentablemente los estudios han revelado varios efectos tóxicos indeseados: neurotoxicidad, vasoconstricción, hipertensión, generación de radicales de oxígeno. Incluso en aquellas HBTO de origen bovino podrían potencialmente transmitir la enfermedad de la vaca loca (Kreutzfel Jacob).

Otros son los perfluorocarbonos, pero presentan desventajas, como la necesidad de someter al paciente a un medio con alta concentración de oxígeno, lo que puede provocar toxicidad y el bloqueo potencial del sistema retículo endotelial. La necesidad de un SS no ha disminuido.

En 2009, varias agencias incluyendo la Food & Drugs Administration, se reunieron para discutir la seguridad, utilidad y necesidad de SS, reflejando su indispensable desarrollo.