Entrevista a directora de la Escuela de Medicina UACh:

Dra. Claudia Barrera: Los médicos formados en la UACh tienen una impronta distinta, muy humanista

* Cincuenta años de existencia conmemora el centro formador valdiviano. Desde hace cinco meses está encabezada por una pediatra que llegó hace 20 años a la zona y asegura que está orgullosa por los altos índices de calidad en la unidad académica.

Dra. Claudia Barrera, Directora Escuela de Medicina UACh.
Dra. Claudia Barrera, Directora Escuela de Medicina UACh.

Escrito por: Víctor Pineda Riveros - Periodista El Diario Austral Región de Los Ríos
Fotografía: Franco Basso Bertrand

Mil 837 egresados, a través de 43 promociones, ha entregado al país y al mundo la Escuela de Medicina de la Universidad Austral de Chile, que se encuentra en plena conmemoración de sus 50 años de existencia.

Importantes cifras, a las que la directora de la unidad académica, la pediatra Claudia Barrera, agrega con orgullo que entre el 70 y el 75 por ciento de los médicos formados en Valdivia se desempeña en diversos puntos del sur del país.

Tiene apenas cinco meses al frente de la escuela, pero ha estado unida a ella desde que se estableció en Valdivia, hace veinte años.

Estudió medicina en la Universidad Católica, se especializó en pediatría en la UACh y además es magíster en epidemiología clínica por la Universidad de la Frontera.

También tuvo un paso inicial como alumna de  la Universidad Federal de Paraiba, en Brasil, porque la familia se había radicado en ese país.

Fue docente en la Universidad de Concepción y médico general de zona en Coyhaique, hasta que se estableció definitivamente en Valdivia. Está casada con el urólogo valdiviano Luis Ebel y tienen tres hijas.

Aniversario

¿Qué significa que la Escuela de Medicina de la UACh haya llegado a los 50 años? 

-Los 50 años de la Escuela de Medicina no es menor para ninguna universidad del mundo. Habla bien de la universidad que ampara a esta escuela y por supuesto habla bien de la escuela misma. Estamos en un momento muy bueno, recientemente acreditados por siete años, que es el máximo que se da a las escuelas de medicina del país y en este momento solamente son cuatro las que están en esa condición, la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, que es la escuela madre; luego, la Universidad de Concepción, que fue la segunda del país; seguimos con la Universidad Católica  de Santiago, y nosotros. Entonces, compartimos el gran mérito de la acreditación por siete años. Siempre se había logrado seis años, lo que es alto, pero para llegar a los siete hay que superar un margen muy complicado. Para nosotros es el reflejo de los 50 años de la escuela. No es el resultado solamente de los últimos tiempos y hay que agradecer todo el aporte que han hecho todas las personas, todos los decanos, todos los profesores, en este tiempo.

Estar en ese selecto grupo debe ser también una gran responsabilidad. Se dice que lo difícil no es llegar, sino mantenerse.   

-Por supuesto. Fue un gran desafío lograr los siete años, no hay dudas, pero la gran responsabilidad que me toca es poder mantener la acreditación. Va a ser de aquí a siete años más, pero el resultado que se obtenga en ese momento va a depender de lo que nosotros podamos mantener y mejorar, de acuerdo a lo que se nos ha recomendado, las pequeñas cosas que sirven para crecer. La responsabilidad es enorme, pero a la vez es un agrado trabajar en ello para esta escuela.

¿Qué hace que la escuela esté en un muy buen momento?

-Estamos en un buen momento porque si uno pudiera pensar que todas las exigencias de acreditación, los estándares de calidad son muy altos, y si hemos podido pasar por todos ellos es porque estamos en un buen momento a los ojos de otros. Ante los ojos nuestros, en el análisis interno, creo que estamos viendo frutos de un modelo curricular que se modificó hace unos 17 años, en el año 2000 más o menos. En un modelo de grandes desafíos, se optó por la integración de disciplinas, se optó por cambiar desde una educación centrada en el profesor a una centrada en el estudiante y como era así, el docente pasaba a ser un tutor, y quien genera el conocimiento es el estudiante, pero en forma integradora. Y eso, naturalmente, acompañado hoy con las tecnologías cada día mayores, sobre todo las comunicacionales.

Por eso estamos viendo los frutos, tenemos estudiantes que piensan en forma integrada. Son más críticos y creo que les hemos dado herramientas para que ellos puedan seguir, luego de egresados, manteniendo una actitud de educación continua. Probablemente no se le ha podido enseñar todos los conocimientos en estos siete años, porque hoy en día son muchos y cambian a cada rato. Sí les hemos dado las competencias, para que ellos, una vez egresados, generen sus propios conocimientos.

¿De qué forma se proyectan para que la enseñanza de la medicina se acerque a la comunidad y no se encierre solamente en la academia?

-Hay muchas actividades en que hay vinculación con la sociedad, pero es un trabajo silencioso, que se muestra muy poco. Yo creo que debemos empezar a mostrar lo que hacemos, de tal forma que tanto la comunidad universitaria como la comunidad civil conozcan lo que estamos haciendo y entiendan que esto es para ellos y es con ellos. En cuanto a la escuela propiamente tal, la vinculación existe, pero su carencia está en lo mismo que conversábamos recién, y yo creo que debemos estimular que más estudiantes estén comprometidos en ella y hacer parte a la comunidad en forma permanente. El tema de la vinculación tiene que trabajarse no como acciones puntuales, sino que como una actividad permanente y que los jóvenes se sientan parte también de esta gran universidad.

Los estudiantes siempre son inquietos en este sentido.

-Sí, y aquí tienen actividades que son maravillosas y hay grupos muy activos. Por ejemplo hay uno que se llama Dar Amor, en que trabajan con los pacientes pediátricos hospitalizados y ellos van a dar amor, en las fechas importantes o cuando se necesita. Hay otro grupo que se llama Uachonas, por Uach, y nació de una asignatura de un profesor nuestro muy destacado, el doctor Guerra, donde estudiantes con gran sensibilidad comenzaron a hacer actividades relacionadas con la sexualidad, pero para jóvenes, y ha logrado tener programas radiales y comunicaciones con gente de la edad de ellas, adolescentes, a través de los medios electrónicos y han ido generando sus propios espacios. Hasta han ido a exponer a España.

También están los team, que partieron en la escuela de Medicina y luego se fueron incorporando a las otras escuelas de la facultad y hacen trabajo de educación en salud. Van a Corral y también hacen actividades en Valdivia. Son tremendamente loables, pero creo que estas iniciativas deben ser más permanentes y debemos ir incorporando a la comunidad para que se integre a esto.

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Reflexiones acerca del EUNACOM

“Esto puede estar un poquito sesgado porque yo participo en el Eunacom casi desde sus inicios. Mi contacto es como veedora de la UACh desde el año 2003, cuando se hizo el primer piloto. Puedo decir que me llama la atención, y no sé por qué es, pero muchos de los extranjeros no logran completar la prueba, en dos secciones de 90 preguntas cada una. Lo otro es que creo que la reflexión debe ser desde la calidad. ¿Qué médicos quiero para mi país?, ¿qué médico debe atender a mi madre mayor de edad y que no puede acceder a una isapre? A mí me gustaría que fuera de la mejor calidad, que me atienda un médico avalado por una institución nacional que me acredite que sabe por lo menos la mitad de lo que se le preguntó”.
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Vocación     

Cuando llega un jovencito de 17 o 18 años a estudiar medicina porque piensa que va a ganar mucho. ¿Cómo lo enrielan?

-Yo diría que son muy poco los chicos que ingresan a la escuela pensando en ganar plata. Lo que pasa es que se nota más, cuando alguien dice eso. No es la mayoría la que llega pensando en el dinero que puede ganar. Obviamente, uno sabe que al final del proceso va a ser algo agregado que va a venir. Todos los estudiantes que postulan a medicina han sido buenos alumnos, los mejores en sus clases, todos tienen habilidades extras a lo curricular, muchos de ellos son la primera generación de profesionales de la familia. Creo que vienen con un espíritu de progreso, ya que por algo muy social ven este progreso en la carrera de medicina, porque es un gran desafío intelectual estudiar medicina.

Es una carrera difícil, de muy largo aliento, de mucha exigencia, que obliga a dejar muchas cosas personales o familiares de lado. Entonces, viene siendo como un desafío. Y dentro de ese grupo viene el que al preguntarle por qué estudia medicina, responde que porque desde pequeño quería ser médico. ¿Qué pasa con los que no entran por vocación? Creo que en este proceso de siete años, por las características de esta escuela, ellos son modelados y porque les mostramos que lo importante aquí es lo humanístico y el paciente es lo primordial.

Usted me decía que los médicos formados en la UACh se caracterizan por ser muy humanos.  ¿Qué avala esa aseveración?

-Es por el sello que ellos se reconocen cuando egresan, con una impronta muy humanista, muy empática, muy de personas y eso no es casualidad, Tenemos gente que por años ha trabajado, y con todas las generaciones, lo que ha marcado esta impronta. Lo otro, es como lo ven las otras instituciones. Cuando ellos va a hacer sus especialidades, por ejemplo, a otras universidades, nuestros colegas formadores nos dicen que nuestros estudiantes tienen una impronta distinta. Llegan muy bien preparados, pero además con muy buen trato, con calidez, capaces de integrarse muy fácilmente a los trabajos en equipo y que tratan muy bien a los pacientes. Veo que reconocen que además de médicos en la UACh se forman personas. Eso también nos lo han dicho los empleadores.

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Alta empleabilidad y gran recepción en otras instituciones

“En medicina el índice de deserción estudiantil es muy bajo en comparación a otras carreras. Este año hemos tenido solo un caso y hay algunos jóvenes que han suspendido, pero por problemas familiares. No se da que alguno descubra de repente que no puede ver sangre, porque recién en cuarto año comienzan a verla. Las especialidades, además, son tan diversas y al que no le gusta la cirugía, por ejemplo, puede dedicarse a otras especialidades, como pediatría o psiquiatría.

Otro aspecto favorable de nuestra escuela es que los egresados tienen un índice de empleabilidad muy alto. Además, en otras universidades tienen muy buena recepción para tareas académicas. Siempre van a dar prioridad a sus egresados, pero en segundo término vienen los de la UACh. Se debe a la empatía que logran con todos quienes están involucrados con su trabajo. Es otro motivo de satisfacción para nosotros”.
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