Academia de Medicina de Chile dedicó homenaje al Dr. Fernando Oyarzún Peña (1924-2022 )

En sesión del 6 de julio 2022, el Dr. Mario Calvo Gil, Profesor Emérito de la Universidad Austral de Chile y académico de nuestra Facultad, dedicó unas palabras en memoria y homenaje del Dr. Fernando Oyarzún Peña.

 

 

Muy buenos días estimados integrantes de la Academia Chilena de Medicina. Quiero agradecer a ustedes y Dr. Emilio Roessler, la posibilidad de dirigir estas pocas palabras para comentarles lo que representó y representa el Dr. Fernando Oyarzun Peña, Q.E.P.D para la Escuela de Medicina, la Facultad de Medicina, para la Universidad Austral de Chile y principalmente para aquellos que fuimos formados por este MAESTRO.

El Dr. Oyarzun ya como Psiquiatra, llegó a la UACh, el año 1967, a dirigir y formar el Instituto de Psiquiatría de la naciente Escuela de Medicina y colaboró directamente en su creación. Desde un inicio, se le conoció por su visión humanista antropológica de la medicina.

Lo conocí hace 55 años, cuando yo tenía 16 años de edad y era uno de los 50 estudiantes preseleccionados por la UACh para estudiar Medicina. Luego, debíamos someternos a una entrevista personal, para que se eligieran los 35 estudiantes seleccionados definitivos para estudiar Medicina. En una situación de stress como esta entrevista el Dr. Oyarzun se mostró como fue toda la vida: respetuoso, amigable, sereno, acogedor, sonriente.

Como estudiante lo conocí y admiré en las numerosas asignaturas que él junto a sus colaboradores nos entregó: diferentes aspectos de psicología, ética de las ciencias y de la profesión médica, caracterología y psiquiatría.

Ya como Médico y funcionario de la UACh, viví su carrera llena de éxitos y reconocimientos, entre ellos Miembro de la Academia de Medicina del Instituto de Chile (1978), Profesor Catedrático de la UACh (1993), Maestro de la Psiquiatría Chilena, otorgado por la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía de Chile (1999), Premio “Jorge Millas” otorgado por la UACh el año 2001, distinción que entrega nuestra universidad a quienes han contribuido de manera notable con su obra intelectual y su vida a ennoblecer y desarrollar la institución universitaria o la educación superior y finalmente, su nombramiento como Profesor Emérito de la UACh el año 2008.

Todos estos reconocimientos fueron el camino lógico y natural por el impacto de sus escritos y pensamiento. Conferencista invitado en numeroso congresos y encuentros de la especialidad tanto en el país como en el extranjero.

Junto con ser un gran partidario de la conversación y compartir opiniones, fue también un productivo escritor. Probablemente ustedes conocen sus numerosos libros y con el riesgo de ser injusto con algunos de sus escritos, quiero mencionar algunos de sus libros notables y que el personal de la salud idealmente debería conocer:

El primero, La neurosis del estudiante (1961) escrito cuando era joven, tiene plena vigencia ahora, 60 años después; Una concepción médica de la persona (1977); La persona humana y la Antropología Médica (1982); La persona, la Psicopatología y Psicoterapia Antropológicas (1992); La persona Normal y Anormal y la Antropología de la Convivencia (1998); La persona ética como fundamento de las Antropologías Médicas y de la Convivencia Humana (2005); Contribución al Humanismo y a la vigencia de una Ética concreta en el Convivir Humano (2010).

Dr. Oyarzun formo en sus estudiantes de pregrado, postgrado, pares y académicos en general, una línea de pensamiento y una forma de ser que defendía con respeto por el otro, pero muy apasionadamente.

Insistía hacia nosotros con especial ahínco, que el enfermo más que paciente era un sufriente. Nadie olvida sus clases con el paciente al frente en que nos decía esta persona no tiene una enfermedad, la sufre.

Era muy enfático en defender que la persona enferma es mucho más que su enfermedad. No le agradaba cuando los médicos decimos que tal persona es diabético o asmático. Ninguna persona debe ser definida por su enfermedad. Es una persona con diabetes, pero no es un diabético.

Firme defensor de la relación interpersonal, como un acto en que ambas personas se modifican favorablemente. Partidario de que cada uno de nosotros se coloque en la posición del otro como una forma de que esta relación interpersonal sea positiva y constructivas para ambos.

El Dr. Oyarzun disfrutaba su trabajo, pero también disfrutaba con hechos habituales de la vida. Mañana es 7 de julio, San Fermín y hoy 6 de julio es el chupinazo de los Sanfermines. Deseo comentarles una anécdota. Me encontraba haciendo mi subespecialidad en Alergología Pediátrica en la Universidad de Navarra en Pamplona, España, cuando llega el Dr. Oyarzun en su año sabático (1984), motivado por conversar e intercambiar conceptos con algunos académicos de la Universidad de Navarra. Nada extraño en ello, pero fue un agrado verlo vestido de navarro, con traje blanco, cinturón rojo y pañuelo rojo al cuello, corriendo por las calles de Pamplona, entreverado en la multitud asistiendo al Chupinazo del medio día.

Por esas cosas de la vida, me correspondió ser su Decano entre los años 2005 al 2011. El Decanato está en el mismo edificio donde está el Instituto de Psiquiatría. Se asomaba y decía a la secretaria una palabrita con Mario. No estaba en su pensamiento pedir hora y esa palabrita que duraba 30 a 45 minutos desarmaba cualquier agenda. Era grato conversar con él, en realidad era formador conversar con él. Recuerdo que una de sus preocupaciones era como estábamos formando al profesional de salud. Debemos insistir en valorar a la persona enferma y no a la enfermedad me decía. Luego agregaba, poco ganamos, si en los primeros años insistimos en la persona enferma, cuando en su práctica diaria verán que el profesional de salud que es su modelo centra su atención en la enfermedad y no en la persona enferma. Los estudiantes aprenden por el modelo formador y no por las clases teóricas. Este aspecto, no lo hemos solucionado.

Después de su reciente fractura de caderas y cuando ya estaba operado lo fui a visitar. Temí que podría no estar lúcido. Me acerque a su cama diciéndole, Dr. Oyarzun soy Mario Calvo, el papá del médico que lo atiende. Me miro, sonrío y me dijo claro que lo sé, fue mi Decano y ambos somos Profesores Eméritos de la Universidad. Conversamos y me di cuenta con alegría que seguía lúcido pese a sus más de 90 años. Al despedirme me dijo, no deje de venir a verme. Fue la última vez que lo vi. A los pocos días se fue de alta. Estando en Santiago, me entero de que en su casa amanece muerto el sábado 25 de junio 2022. A partir de este momento, otros se estarán enriqueciendo con su conversar tranquilo y profundamente formador.

Me quedo con su claridad de pensamiento, capacidad para escuchar, respetuoso del que opina distinto, permanente buscador de la fraternidad. Destaco su forma de expresarse, con claridad, profundidad y respeto.

Debo decirles estimados colegas que siento profundamente su partida y procuraremos conservar y trasmitir su legado.

Como diría el Dr. Oyarzun estoy muy agradecido, de que ustedes hayan generosamente entregado 7 minutos de su vida para escuchar estas palabras: el adiós a un Maestro de Maestros.

Muchas gracias

 

 

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Publicado en: Noticias FAME