Perspectiva de género en Salud: Un desafío disciplinar en la formación de profesionales de la salud

Columna de opinión escrita por la académica e investigadora de Obstetricia y Puericultura de nuestra Facultad Cynthia Vergara, quien además es directora alterna del proyecto InES de Género

La perspectiva de género se puede definir como un proceso capaz de transformar la forma cómo las personas, tanto profesionales como usuarias en salud, incluidas las instituciones y el aparataje gubernamental opera actualmente a través de una herramienta conceptual que presenta una gran utilidad para el análisis de las diferencias y similitudes entre hombres y mujeres en cuanto a signos, síntomas y su relación con las determinantes sociales, dicho de otro modo, la perspectiva de género es considerada como punto clave para entender las desigualdades en salud.  En salud, el género como categoría de análisis se comprende cuando la evidencia nos presenta que las normas y estereotipos de género suelen ser dañinos para la salud y guardan una profunda relación con el comportamiento epidemiológico de las poblaciones debido a la forma de abordaje de los diagnósticos y tratamientos según el sexo-género.

Por lo anterior, la OMS señala que la incorporación de la perspectiva de género debe convertirse en una práctica generalizada en todos las políticas y programas de salud, no obstante, en la práctica las diversas enfermedades cuentan con poca evidencia sobre todo en lo que concierne a las diferencias reales entre el comportamiento de signos y síntomas entre hombres y mujeres . Eso nos invita, tanto a la academia y al personal en salud ha replantear nuestras atenciones en salud y la formación profesional hacia una medicina incluso más allá del punto binario, es decir de la imagen mental de una sociedad de hombres y mujeres, sino a un amplio espectro  de género y cuerpos, que nos posiciona a la vanguardia de los procesos en salud y los cuidados con una permanente visión crítica acerca de cómo realizamos y enfocamos las atenciones en salud como profesionales sanitarios y como incorporamos desde la docencia la perspectiva de género de manera transversal en nuestra asignaturas, con el objetivo de abarcar las diversas necesidades de la población e impulsarnos a un trabajo de interaccción desde la inter-transdiciplina en salud para abordar las complejidades en salud.

Recientemente la revista The Lancet en su volumen 393 titulado Advancing Woman in Science, Medicine and Global Health[1] ha publicado nuevos avances desde la perspectiva de género que nos desafían a seguir entendiendo los procesos en salud. En concreto, es preciso recordar que el comportamiento de las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades pulmonares obstructivas, la ulcera péptica y otras se creían menos prevalentes en mujeres o que las dosis utilizadas en hombres y mujeres para los tratamientos debían ser iguales no considerando las interacciones hormonales en el curso de vida o ciclos menstruales. Por otro lado se creía que las enfermedades reumáticas solo eran prevalentes en mujeres tratando por igual síntomas en hombres. Agregando a esto, el desconocimiento de las atenciones a la población trans, no binaria y a las diversas practicas sexo-afectivas donde existe un sesgo heteronormado en la atención en salud.

En definitiva, se ha visto que ha determinado cuadro clínico quien atiende plantea una alternativa diagnostica diferente según la persona atendida sea hombre o mujer, y más aún se ejerce violencia y discriminación la población según su identidad u orientación sexual no normativa,  esto suele constituirse en un sesgo en la atención de salud que proviene de una medicina androcéntrica, incluso influyendo el género de quien proporciona la atención. Por otra parte paradojalmente en salud, las carreras altamente feminizadas son las que menores puestos directivos alcanzan existiendo una brecha de género incluso dentro de las propias carreras relacionadas al cuidado donde también los hombres suelen alcanzar mejores posiciones. En punto este  es clave que la perspectiva de género pueda permear las carreras altamente feminizadas y constituir una oportunidad de mejora para la salud de todas las personas, la existencia de una visión integrativa y ampliada que incluya a hombres, mujeres y personas no binarias.

En resumen, la perspectiva de género nos desafía a integrarnos como disciplinas en salud con otras disciplinas en ciencias, tecnologías, artes y humanidades, eliminar las brechas de género en nuestras propias carreras, ampliar las formas de atención en salud y la formación en salud para las futuras generaciones, además generar nuevas investigaciones con perspectiva de género para dar respuesta a las complejidades en salud con el fin de crear nuevas formas  de abordar los cuidados en el curso de vida con real impacto social y epidemiológico.

[1] https://www.thelancet.com/issue/S0140673619X00069

 

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